Yamis Fernández fue una de las primeras integrantes del grupo «Venezuelan Business Woman» y hoy es su vicepresidenta. Llegó de Barlovento, una región al este de Caracas, a Trinidad en 2018 y comenzó limpiando casas en San Fernando, una ciudad en el oeste de la isla. Meses después, gracias a contactos en la localidad, consiguió un trabajo como repostera en una panadería, en donde aprendió a hacer tortas profesionalmente. Y tras la pandemia decidió abandonar la panadería y abrir su propio negocio, «Yamis Bakery».
«El mercado laboral para los migrantes en Trinidad es muy precario. Sí se consigue trabajo, pero son mal pagados», le cuenta la joven de 28 años a BBC Mundo. Para ella, la misión del grupo «Venezuelan Business Woman» no es solamente ayudar a sus compatriotas a emprender. «Estamos tratando de acabar con los estigmas, de demostrar que existen las mujeres venezolanas luchadoras y emprendedoras, a quienes es importante darles visibilidad».
Deilyn, por su parte, también desea inspirar e impulsar el emprendimiento femenino. «Queremos ser un ejemplo para otras migrantes en América Latina. Yo tengo amigas que han emigrado a otros países sudamericanos, como Ecuador, Perú o Chile, y algunas me cuentan que son discriminadas», añade. «Quizá estas historias de emprendimiento pueden inspirar a otras mujeres a hacer lo mismo». Si bien por ahora se siente a gusto en Trinidad, con un negocio que está prosperando, a veces le gustaría poder regresar a Venezuela. «Pero luego pienso en el futuro de mis hijos y escucho historias de la situación actual del país, y siento que pasarán muchos años antes de que pueda volver a Valera».
De igual forma, Yamis asegura que independientemente de los «muchos obstáculos» que puede haber, es posible salir adelante como migrante en Trinidad y en otros países de la región. Su sueño ahora es abrir una panadería, lo cual espera cumplir el año próximo.