Açuñáu significa nebuloso, oscurecido, ya sea en su sentido literal o metafórico. Açuñás están las montañas los días de neblina, açuñá está la vista de quien no ve bien y açuñáu estaba hasta entonces mi conocimiento sobre el patrimonio lingüístico de Extremadura.
Al menos, poco a poco, se iban disipando las nubes y me sentía más capacitado para explicar la modalidad lingüística del pueblo de mi padre, a lo que se le unía una enorme curiosidad por descubrir cómo se hablaba o había hablado en otros lugares de Extremadura. [...]
Tras leer todo lo que cayó en mis manos acerca del hurdano y otras modalidades cercanas [...], sentí de repente el impulso de compartir ese patrimonio que había heredado sin ser prácticamente consciente de ello. Me fascinaba descubrir [...] una lengua dentro de mí; siempre había estado ahí, pero ahora podía diseccionarla y dársela a conocer a los demás. Así pues, me esforzaba por recordar, por reproducir en la cabeza el habla de mi abuela, de sus hermanas, de sus vecinos, y cuando estaba en La Huetre me dedicaba a escuchar atentamente las conversaciones de unos y otros. Me convertí, por así decirlo, en un fisgón lingüístico.