Como en el resto de Europa, en España también proliferaron a lo largo del siglo XVIII y principios del XIX, las grandes aventuras de exploración por nuestras colonias americanas y orientales con objetivos botánicos, geodésicos o políticos. Una de las más originales fue sin duda la llamada Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, que fue realmente el último de los grandes viajes ilustrados impulsados por los borbones, ya en los albores del siglo XIX.
Esta original expedición partió del puerto de La Coruña en 1803 dirigida por el médico militar español Francisco Javier Balmis y con un objetivo absolutamente filantrópico: propagar en América y Filipinas la vacuna contra la viruela1 que acababa de descubrir en 1796 Jenner. Para ello, Balmis no dudó en dar la vuelta al mundo llevando consigo a veintidós huérfanos de La Coruña que fueron inoculados sucesivamente a lo largo del viaje para mantener vivo el virus vacunal. Uno de los datos curiosos de la expedición es que con ellos viajaba una mujer, caso raro en este tipo de expediciones. Era Isabel Sendales y Gómez, rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña, cuya misión consistía en atender a los pequeños y, lo más importante, vigilar que no se rascaran las heridas2 para evitar cualquiercontagio3. [...]
Esta expedición fue muy valorada en su tiempo e incluso el propio Jenner, inventor de la vacuna, al conocer la iniciativa dijo: «No me imagino que en los anales de la historia haya un ejemplo de filantropía tan noble y tan extenso como éste». La de Balmis-Salvany fue probablemente el primer programa oficial de vacunación masiva realizado en el mundo, pero también tenía elementos políticos y formaba parte de un programa de gobierno: era un intento del rey Carlos IV de llevar los nuevos avances sanitarios a sus colonias y controlar el territorio.
1. la variole
2. qu'ils ne grattent pas leurs blessures
3. éviter toute contagion