Arbildo Meléndez fue un líder muy fuerte en la comunidad de Unipakayaku [Perú], una comunidad invadida por cocaleros1, que sigue reclamando su título de propiedad del territorio comunal. Había denunciado las amenazas que recibía del narcotráfico ante el relator de derechos humanos de las Naciones Unidas. Dos semanas después fue asesinado en su chacra. Allí sabíamos que todo podía pasar. Ya desde 2021 nos ha tocado desplazarnos de nuestras comunidades.
[…] Las economías criminales deforestan la selva, contaminan nuestros ríos, despojan2 nuestros territorios ancestrales, reclutan a nuestros niños, y dañan nuestra salud. Inclusive, ponen en peligro la vida de nuestros hermanos que viven en aislamiento, como es el caso de parte del pueblo Kakataibo, cuyas reservas destinadas a protegerlos han sido usadas para instalar pistas de aterrizaje, laboratorios y caminos clandestinos.
La selva tropical más grande y biodiversa del mundo se ha convertido en la más peligrosa para quienes la protegemos. La organización nacional de pueblos indígenas de la Amazonía del Perú, Aidesep, ha registrado el asesinato de 36 líderes indígenas amazónicos en el Perú desde 2014. […]
A pesar de nuestras denuncias, vemos que las políticas públicas no logran proteger nuestros derechos y territorios. Hay impunidad y falta de acceso a la justicia. Vemos que la corrupción permite a los grupos criminales apoderarse3 incluso de las estructuras locales de gobierno. De esta manera, hoy en día las economías criminales se han convertido en una de las principales amenazas para nuestra capacidad de responder a la crisis climática, al afectar exactamente los territorios de mayor biodiversidad y autodeterminación indígena.
1. cultivateurs de coca
2. ils confisquent
3. s'emparer