Reaprender a convivir con la naturaleza, reducir el impacto de nuestra huella sobre ella y reconducir nuestro ritmo de vida es posible en este tipo de comunidades colaborativas.[…] La ecoaldea de Valdepiélagos se constituyó de forma oficial en 1996, pero no empezó a despegar hasta 2008.
El primer paso fue la creación de una cooperativa de viviendas en la que intermediaron el alcalde, un urbanista y una familia del pueblo. «Gracias a ellos logramos unos terrenos de 30.000 m² a un precio razonable y, en 2008, empezamos a construir las casas sostenibles empleando materiales ecológicos y aislantes naturales», cuenta Torre. […] Desde la primera piedra que se puso en la construcción de las nuevas 30 viviendas del pueblo, sus socios decidieron apostar por la implantación de las energías renovables. Todos los chalets de esta ecoaldea disponen de huerto propio, depósitos de agua que permiten recoger una cantidad suficiente como para regar el huerto durante todo el verano y enormes placas solares en los tejados que permiten abastecer1 a la vivienda de electricidad y calefacción. […]
La perfecta convivencia del ser humano con su entorno es posible. La vorágine2 de la vida en la ciudad, la superpoblación de los grandes núcleos urbanos y un sistema que empuja al consumismo no tienen cabida3 en las llamadas ecoaldeas. Estos asentamientos humanos, de menos de 500 habitantes, se basan en procedimientos participativos que buscan la forma de asegurar la sostenibilidad económica, ecológica, social y cultural a largo plazo. Gracias a ellas, se está logrando el repoblamiento de pueblos y la recuperación del patrimonio de esa «mal llamada» España vaciada.
1. approvisionner
2. le tourbillon
3. n'ont pas leur place